miércoles, 13 de junio de 2012

La música minimal.



La música de ahora, es de lo más variada. Vamos desde el rock, pasando por el punk, reggae, reggaetón, eléctrica, pop, clásica, grunge, rap, salsa, ska, blues, merengue hasta el flamenco. Sin decir que aun así nos seguimos dejando en la manga un montón de géneros más.
Lo bueno de este siglo, es que aunque la música más escuchada hoy en día sea el pop y el reggaetón, que es de lo que te acabas hartando los sábados en las discotecas, se siguen llevando camisetas de Nirvana o Los Ramones. Respecto a este tema, podemos decir, que la época es ampliamente permisiva.
Hoy en día, está ligada a las tecnologías y los extranjerismos. O ¿quién no ha oído hablar en estos tiempos que corren de un Dj, una mesa de mezclas, de las siglas MC o el tecktonik?
Y en lo que más me voy a centrar y hacer una crítica hacia ello, es del  concepto “minimal” que hace referencia a un tipo de música que se realiza con sintetizadores y aparatos eléctricos.
Reduce la música completamente a su última expresión, y una vez que has oído una canción, las oyes todas.  Y cierto, que son pegadizas, hasta yo las canto, y me emociono como la que más cuando me ponen una canción que me gusta. Pero sinceramente si te paras a pensar, es una música que lava el cerebro de una forma radical. Todos las cantan a gritos a la vez, sin ni siquiera saber muchos lo que la letra significa.
Únicamente, las discografías piden dos requisitos: Que la persona que la cante sea guapo/a, y que la canción sea lo más comercial posible.
Y ahora parece esencial que todas las letras discotequeras, tengan las siguientes frases: Put your hands up, on the dancefloor, hangover, dj´s, fall in love…
Es un patrón con únicamente dos ritmos, de un sonido atronador que revienta los tímpanos y  te incita a estar toda la noche moviendo la cabeza hacia delante y hacia atrás. Abreviando, te obliga a ir en rebaño. Y no quiero decir que sea algo malo, sino que tendríamos que ser más críticos hacia un tipo de música, que nada cuesta producir y sin embargo, obtiene millones.
Al principio, la mayoría son cantantes que han tenido que pasar por un montón de dificultades para llegar a donde están. Pero una vez, que obtienen un buen representante todo pasa a manos suyas. Es más, muchos hasta llegan a perder el estilo con el que empezaron. ¿O quién no se acuerda de la cantante punk Avril Lavigne? Que una vez ha empezado a triunfar, se ha convertido en la más discotequera, ya que eso es lo que más vende. Perdiendo sus ideales, y también a sus fans.
Otro tema es la producción de letras. Ahora parece que cualquiera es cantante ya que se sacan canciones como churros. Hoy puedes estar cantando una canción perfectamente, y dentro de una semana, te has olvidado de ella.
La buena música, del tipo Don´t stop me now, de Queen, o It´s my life de Bon Jovi, siempre se seguirá cantando, porque los buenos grupos no pasan de moda. Y son canciones, que en una fiesta el 90% de las personas, se saben.

En conclusión, que no nos dejen engañar con videoclips que parecen más películas que otra cosa y por todo el merchandaising que mueve millones de euros, cuando lo podrían estar destinando a cosas mejores. Es una música que aunque suene bien, es solamente comercial, cuando hay un montón de grupos que se dejan a piel tocando, y que tienen letras más significativas. Simplemente se escucha por moda, y si no lo haces, parece que ya eres raro, por no saberte alguna canción de las de ahora en una fiesta.
La buena música está muriendo. La música que se hace con sentimiento para llegar a otras personas, va en decadencia. No dejemos que esto pase.

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