Una vez en el metro, abarrotado, como viene siendo normal en la nueva línea en la parada de Sol, unos hippies entraron y se sentaron en el suelo. Hasta ahí la cosa bien.
Pero después empezaron a gritar en voz alta refiriéndose a alguien que iba en el vagón algo parecido a esto, pero mucho más ordinario: Mira la asquerosa pija esa… Y todo este tipo de sandeces.
A mí que siempre me ha gustado este tipo de gente, por su forma de vida, por no ser nada superficiales, la música, el estilo… Me pareció fatal, que por no ser de la condición de ellos, que la empezaran a insultar sin más. Cuando es más, el movimiento hippie, reivindica la paz.
Solo se fijaron en su cárdigan de ``lacoste´´, sin ni siquiera conocerla. Cuando encima todo iba en su contra, ya que iban tirados por el suelo, y montando escándalo.
Y después mucha gente se queja de este tipo de personas, cuando no todos los hippies son iguales.
Al igual que pijos, rockeros, adolescentes o personas normales, los hay educados o maleducados. Y no porque uno solo sea así lo tenemos que ser todos.
Por ejemplo: enseguida que unos cuantos adolescentes se vallan de botellón o destrocen cosas, las personas mayores suelen juzgar al colectivo entero.
Así que antes de juzgar a alguien, vamos a intentar conocerle o al menos juzgarnos a nosotros mismos.
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